Qué es la partición de la herencia
La partición es el acto de dividir y adjudicar los bienes del fallecido entre los herederos. Antes de llegar a ella hay que haber aceptado la herencia, hecho el inventario de bienes y deudas y, en la práctica, ir liquidando el impuesto de sucesiones. La partición es lo que convierte a los herederos en propietarios concretos de bienes concretos.
Las formas de repartir una herencia
- La hace el testador: a veces el propio fallecido ya repartió en su testamento quién se queda con qué. Es lo más sencillo.
- De común acuerdo: los herederos pactan el reparto y lo formalizan, normalmente en un cuaderno particional ante notario. Es lo más habitual cuando hay entendimiento.
- Un contador-partidor: una persona nombrada por el testador o por los herederos (o por el notario) que hace el reparto cuando cuesta llegar a un acuerdo.
- Judicial: si no hay ninguna forma de acuerdo, un juez ordena la división. Es la vía más lenta y cara.
Mientras no se reparte: la comunidad hereditaria
Desde el fallecimiento hasta la partición, los bienes no son de nadie en concreto: pertenecen a todos los herederos en común, en lo que se llama comunidad hereditaria o proindiviso. Nadie puede disponer libremente de un bien concreto hasta que se adjudica. Esta situación conviene no alargarla: puede generar conflictos y complica vender o usar los bienes.
Qué pasa si no hay acuerdo
Es el escenario que más problemas da, pero la ley da una salida clara: nadie está obligado a permanecer en la indivisión (artículo 400 del Código Civil). Cualquier heredero puede exigir que se reparta. Si el desacuerdo es sobre bienes que no se pueden dividir (una vivienda, por ejemplo), a menudo la solución es venderlos y repartir el dinero, o que un heredero se quede el bien compensando a los demás. Antes de judicializar, la mediación suele ser más rápida y barata. Todo esto influye en cuánto se tarda en cobrar una herencia.
El seguro de decesos no se reparte
Un matiz importante y tranquilizador: el seguro de decesos no entra en la partición. Es un contrato de servicio, no un bien que se herede y se reparta, así que el funeral del asegurado está cubierto y organizado al margen de cómo se reparta la herencia y de cuánto tarde. Por eso, tener el decesos resuelto descarga a la familia de lo más urgente y les permite ocuparse del reparto con calma. Si quieres el mapa completo de trámites, consulta la gestión de la herencia y trámites tras un fallecimiento, y si no hay testamento, cómo funciona la herencia sin testamento.