Todo depende del tipo de prima que tengas
La subida del recibo no es arbitraria ni un capricho de la compañía: responde a la modalidad de prima que firmaste. Hay dos motores de subida distintos, y saber cuál es el tuyo te dice qué esperar cada año:
- Por tu edad: propio de la prima natural. Cada año cumples uno más y el riesgo aumenta, así que la cuota sube.
- Por la revalorización del capital: presente en casi todas las modalidades. El capital se actualiza para no quedarse corto frente al coste del funeral, y esa actualización encarece la prima.
En muchas pólizas conviven los dos efectos. Veámoslos por separado.
Prima natural: sube porque cumples años
Con prima natural, el precio va directamente ligado a tu edad. De joven pagas poco, pero la cuota crece cada año a medida que envejeces. Aquí conviene decir algo que casi nadie dice: no existe un porcentaje único de subida, y desconfía de quien te dé uno. El incremento de cada año lo marca la tabla de mortalidad con la que se tarifica la póliza, y esa tabla no crece en línea recta: a los 35 años el salto es casi imperceptible, mientras que a partir de los 65 o 70 se acelera con fuerza, que es cuando muchas familias se llevan el susto de ver el recibo dispararse. Por eso una cifra media, además de no ser tuya, engaña justo en el tramo en el que importa.
Y para saber cuánto te sube exactamente a ti no necesitas ninguna estimación nuestra ni de nadie: resta el recibo del año pasado al de este año. Ese número, el tuyo, es el único que sirve para decidir. Con él en la mano ya se puede hablar de si compensa seguir así o cambiar de modalidad, algo que explicamos más abajo: la prima natural es la más barata al principio y la más cara al final.
Prima nivelada: sube por la revalorización, no por tu edad
Con prima nivelada, la edad no se usa como factor de subida: pagas una cuota estable calculada para toda la vida del seguro. Entonces, ¿por qué también sube? Por la revalorización del capital. Cada año, el capital asegurado se actualiza (habitualmente en torno a un 3 %) para seguir el ritmo del encarecimiento de los servicios funerarios. Como el capital sube, la prima que lo sostiene también. No es una subida por hacerte mayor, sino por mantener la cobertura a la altura del precio real de un funeral.
Conviene mirar esos dos ritmos juntos, porque no tienen por qué coincidir. El Barómetro de Interfunerarias cifró el coste medio de un servicio funerario en 4.430 euros en 2025, frente a 4.250 en 2024: un 4,3 % en un solo año. Si tu capital se revaloriza por debajo de esa cifra, la cobertura no se queda igual, se va quedando corta poco a poco, y la diferencia no aparece hasta el día en que hay que usarla. Merece la pena mirar en tu póliza a qué porcentaje se revaloriza el capital, que es un dato concreto y está escrito, en vez de dar por hecho que cualquier subida basta para seguir al coste real.
Por qué esa subida suele protegerte
Cuesta verlo cuando llega el recibo, pero la revalorización juega a tu favor. Los costes funerarios suben cada año, y si tu capital asegurado se quedara congelado, con el tiempo dejaría de cubrir el servicio completo. Cuando eso pasa, la diferencia la tiene que poner tu familia: es el copago encubierto que conviene evitar. Una póliza que se revaloriza es, precisamente, una póliza que no se queda corta. El problema no es que suba un 3 % para seguir al coste real, sino lo contrario: una póliza que nunca sube y termina cubriendo la mitad de lo que cuesta el funeral.
Una subida no puede aparecer de golpe en el recibo: la ley obliga a avisar
Esto es lo que casi nadie sabe y cambia la conversación con la compañía. Una modificación del contrato, incluida la de la prima, no puede llegar como sorpresa en el recibo. Lo dice el artículo 22 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, en su apartado 3: «El asegurador deberá comunicar al tomador, al menos con dos meses de antelación a la conclusión del período en curso, cualquier modificación del contrato de seguro». Dos meses antes de que termine la anualidad, y antes de que el recibo llegue.
Y hay un detalle del mismo artículo que conviene tener claro, porque los plazos no son iguales para las dos partes. Para oponerse a la prórroga hay que avisar con «al menos, un mes de anticipación a la conclusión del período del seguro en curso cuando quien se oponga a la prórroga sea el tomador, y de dos meses cuando sea el asegurador». Es decir, tú tienes un mes y la compañía dos. Si te comunican una subida que no aceptas, margen hay, pero es corto y se cuenta hacia atrás desde el vencimiento.
El mismo artículo remata que las condiciones y plazos de la oposición a la prórroga «deberán destacarse en la póliza», así que eso está en tu documentación y no escondido. Antes de dar de baja nada, conviene leer lo que viene ahora: cancelar tiene un coste que no aparece en ningún recibo.
Qué hacer si el recibo se te hace grande
Si la subida empieza a pesar, hay margen de maniobra antes de tomar decisiones drásticas:
- Revisa qué modalidad de prima tienes: si es natural y ya tienes cierta edad, cambiar a nivelada o mixta puede estabilizar la cuota. Lo comparamos en tipos de prima.
- Ajusta el capital: si está sobredimensionado, se puede recalcular; si se ha quedado corto, mejor subirlo que arriesgarte al copago.
- Cuidado con cancelar sin pensar: si dejas de pagar o das de baja una póliza antigua, pierdes antigüedad y las carencias ya superadas, y volver a contratar a mayor edad sale más caro. Lo vemos en qué hacer con un seguro de decesos antiguo.
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