¿Desde qué edad se puede asegurar a un niño?
Desde el nacimiento. Un bebé puede quedar cubierto por un seguro de decesos desde su primer día de vida, y la cobertura acompaña a la persona durante toda su vida. No hay una edad mínima: precisamente los primeros días son el mejor momento para incluir al recién nacido, por la ventaja que vemos a continuación.
Desde cuándo existe legalmente tu hijo, y por qué aquí importa
Que un bebé pueda ser asegurado desde el primer día no es una política comercial: descansa en el artículo 30 del Código Civil, que hoy dice, entero: «La personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno». Desde ese instante hay una persona, y una persona puede figurar como asegurada.
Merece la pena decirlo porque mucha gente recuerda otra cosa, y con razón: durante más de un siglo ese mismo artículo exigió que el recién nacido viviera veinticuatro horas desprendido del seno materno para reputarse nacido a efectos civiles. Esa redacción está derogada: la cambió la Ley 20/2011 del Registro Civil. Si alguien te dice que un bebé "no cuenta" hasta pasado un día, está citando una ley que ya no existe.
Y hay un segundo reloj corriendo esos mismos días, que conviene conocer para no agobiarse: la inscripción no depende de que los padres corran al registro. El artículo 46 de esa misma ley encarga a hospitales y clínicas comunicar el nacimiento «en el plazo de setenta y dos horas a la Oficina del Registro Civil que corresponda». Es decir, el trámite civil arranca solo desde el centro sanitario, mientras la ventana para incluir al bebé en la póliza sigue siendo cosa vuestra.
La gran ventaja del recién nacido: sin carencia ni cuestionario
Empecemos por quitar de en medio un miedo que no se corresponde con las cifras. En un seguro de decesos contratado de adulto existe un periodo de carencia, pero en el producto de Preventiva son 20 días, no meses, y el fallecimiento por accidente está cubierto desde el primer día. Lo detallamos en carencias y exclusiones.
Con el recién nacido ni siquiera eso: si se le incluye en la póliza entre 15 y 30 días desde el nacimiento, no se le aplica carencia y no se le pide cuestionario de salud. Queda protegido desde el primer instante y sin trámites médicos, algo que más adelante, de adulto, ya no es tan sencillo. Es la misma lógica del seguro sin reconocimiento médico, llevada a su caso más favorable.
Conviene leer bien esa ventana, porque tiene las dos orillas: no empieza el día del parto y no dura indefinidamente. Es un plazo que se abre y se cierra en el primer mes de vida, justo cuando una familia tiene la cabeza en cualquier otra cosa, y una vez pasado ya no vuelve. Es, probablemente, el trámite con mejor relación entre lo poco que cuesta hacerlo a tiempo y lo que cuesta no haberlo hecho.
Cómo se incluye a un niño: casi siempre en la póliza familiar
La forma habitual de asegurar a un hijo es incorporarlo a la póliza familiar, que agrupa a los dos progenitores y a los hijos bajo un mismo contrato. Añadir un nuevo miembro es un trámite sencillo, y para el recién nacido conviene hacerlo pronto para aprovechar la ausencia de carencia. También cabe una póliza individual a nombre del niño, aunque para una familia la modalidad conjunta suele ser más práctica y económica.
Cuánto cuesta asegurar a un niño
Asegurar a un niño es barato. En la modalidad de prima natural, el precio depende de la edad del asegurado, y en los primeros años de vida es de los importes más bajos de toda la póliza. Por eso sumar a un hijo apenas encarece la cuota familiar. Si quieres una referencia general de precios según edad y capital, la tienes en cuánto cuesta un seguro de decesos, y conviene revisar que el capital contratado sea suficiente para cubrir el servicio.
La cobertura que mira en la otra dirección
Toda esta guía trata de asegurar al niño, y hay una garantía que hace lo contrario y que a una familia con hijos suele importarle más: la asistencia a la vida diaria, que actúa cuando fallece un asegurado y ayuda a los que quedan. Entre lo que cubre está el cuidado de hijos menores de 16 años, o con discapacidad sin límite de edad, además del cuidado de ascendientes de primer grado y de los animales domésticos.
Es una de las tres garantías opcionales: se contrata sobre la Asistencia Familiar y viene incluida de serie en la Asistencia Familiar Integral. Dicho de otro modo: si lo que te preocupa es qué sería de tus hijos, la casilla que hay que mirar no es la del niño, es esta.
Un aviso si vivís fuera de España o viajáis mucho
Hay una exclusión que casi nadie lee y que afecta precisamente a los bebés. La cobertura opcional de traslado de españoles residentes en el extranjero, la que trae al asegurado desde cualquier lugar del mundo hasta el cementerio de su domicilio en España, excluye a los menores de un mes de edad. Es un dato incómodo de leer y por eso conviene tenerlo antes y no después: si la familia reside fuera, ese primer mes de vida no está cubierto por esa garantía concreta. Lo desarrollamos en el seguro de decesos si vives en el extranjero.
¿Tiene sentido asegurar a un niño tan pronto?
Es una decisión personal y delicada, y a nadie le gusta pensar en ello. La razón por la que muchas familias lo hacen no es el miedo, sino dos ventajas concretas: dejar cerrada una cobertura de por vida desde el principio, sin carencias ni cuestionarios que sí aparecen al contratar de mayor, y hacerlo por un coste mínimo. Si la póliza es revalorizable, además, el capital irá creciendo con los años. Analizamos con calma cuándo compensa un seguro de decesos en ¿merece la pena un seguro de decesos?. Y si quieres ver el precio para tu familia, puedes calcularlo en dos minutos, sin compromiso.