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Guía de decesos

Seguro de decesos para bebés y niños

Muchos padres se preguntan si pueden asegurar a un hijo recién nacido, y la respuesta es sí: un bebé puede tener seguro de decesos desde el primer día de vida. Además, si se le incluye dentro del plazo que marca la compañía, lo hace sin periodo de carencia y sin cuestionario de salud, con una prima muy baja. Te explicamos desde qué edad se puede, cómo se incluye a un niño en la póliza y por qué asegurarlo tan pronto tiene una ventaja concreta.

Por el equipo de Preventiva Decesos Actualizado el 18 de agosto de 2026
Asistencia 24 horas Sin letra pequeña Libre elección de funeraria Precio sin dar tus datos
Una madre abrazada por sus tres hijos, una imagen para la guía sobre seguro de decesos para bebés y niños

¿Desde qué edad se puede asegurar a un niño?

Desde el nacimiento. Un bebé puede quedar cubierto por un seguro de decesos desde su primer día de vida, y la cobertura acompaña a la persona durante toda su vida. No hay una edad mínima: precisamente los primeros días son el mejor momento para incluir al recién nacido, por la ventaja que vemos a continuación.

Desde cuándo existe legalmente tu hijo, y por qué aquí importa

Que un bebé pueda ser asegurado desde el primer día no es una política comercial: descansa en el artículo 30 del Código Civil, que hoy dice, entero: «La personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno». Desde ese instante hay una persona, y una persona puede figurar como asegurada.

Merece la pena decirlo porque mucha gente recuerda otra cosa, y con razón: durante más de un siglo ese mismo artículo exigió que el recién nacido viviera veinticuatro horas desprendido del seno materno para reputarse nacido a efectos civiles. Esa redacción está derogada: la cambió la Ley 20/2011 del Registro Civil. Si alguien te dice que un bebé "no cuenta" hasta pasado un día, está citando una ley que ya no existe.

Y hay un segundo reloj corriendo esos mismos días, que conviene conocer para no agobiarse: la inscripción no depende de que los padres corran al registro. El artículo 46 de esa misma ley encarga a hospitales y clínicas comunicar el nacimiento «en el plazo de setenta y dos horas a la Oficina del Registro Civil que corresponda». Es decir, el trámite civil arranca solo desde el centro sanitario, mientras la ventana para incluir al bebé en la póliza sigue siendo cosa vuestra.

La gran ventaja del recién nacido: sin carencia ni cuestionario

Empecemos por quitar de en medio un miedo que no se corresponde con las cifras. En un seguro de decesos contratado de adulto existe un periodo de carencia, pero en el producto de Preventiva son 20 días, no meses, y el fallecimiento por accidente está cubierto desde el primer día. Lo detallamos en carencias y exclusiones.

Con el recién nacido ni siquiera eso: si se le incluye en la póliza entre 15 y 30 días desde el nacimiento, no se le aplica carencia y no se le pide cuestionario de salud. Queda protegido desde el primer instante y sin trámites médicos, algo que más adelante, de adulto, ya no es tan sencillo. Es la misma lógica del seguro sin reconocimiento médico, llevada a su caso más favorable.

Conviene leer bien esa ventana, porque tiene las dos orillas: no empieza el día del parto y no dura indefinidamente. Es un plazo que se abre y se cierra en el primer mes de vida, justo cuando una familia tiene la cabeza en cualquier otra cosa, y una vez pasado ya no vuelve. Es, probablemente, el trámite con mejor relación entre lo poco que cuesta hacerlo a tiempo y lo que cuesta no haberlo hecho.

Cómo se incluye a un niño: casi siempre en la póliza familiar

La forma habitual de asegurar a un hijo es incorporarlo a la póliza familiar, que agrupa a los dos progenitores y a los hijos bajo un mismo contrato. Añadir un nuevo miembro es un trámite sencillo, y para el recién nacido conviene hacerlo pronto para aprovechar la ausencia de carencia. También cabe una póliza individual a nombre del niño, aunque para una familia la modalidad conjunta suele ser más práctica y económica.

Cuánto cuesta asegurar a un niño

Asegurar a un niño es barato. En la modalidad de prima natural, el precio depende de la edad del asegurado, y en los primeros años de vida es de los importes más bajos de toda la póliza. Por eso sumar a un hijo apenas encarece la cuota familiar. Si quieres una referencia general de precios según edad y capital, la tienes en cuánto cuesta un seguro de decesos, y conviene revisar que el capital contratado sea suficiente para cubrir el servicio.

La cobertura que mira en la otra dirección

Toda esta guía trata de asegurar al niño, y hay una garantía que hace lo contrario y que a una familia con hijos suele importarle más: la asistencia a la vida diaria, que actúa cuando fallece un asegurado y ayuda a los que quedan. Entre lo que cubre está el cuidado de hijos menores de 16 años, o con discapacidad sin límite de edad, además del cuidado de ascendientes de primer grado y de los animales domésticos.

Es una de las tres garantías opcionales: se contrata sobre la Asistencia Familiar y viene incluida de serie en la Asistencia Familiar Integral. Dicho de otro modo: si lo que te preocupa es qué sería de tus hijos, la casilla que hay que mirar no es la del niño, es esta.

Un aviso si vivís fuera de España o viajáis mucho

Hay una exclusión que casi nadie lee y que afecta precisamente a los bebés. La cobertura opcional de traslado de españoles residentes en el extranjero, la que trae al asegurado desde cualquier lugar del mundo hasta el cementerio de su domicilio en España, excluye a los menores de un mes de edad. Es un dato incómodo de leer y por eso conviene tenerlo antes y no después: si la familia reside fuera, ese primer mes de vida no está cubierto por esa garantía concreta. Lo desarrollamos en el seguro de decesos si vives en el extranjero.

¿Tiene sentido asegurar a un niño tan pronto?

Es una decisión personal y delicada, y a nadie le gusta pensar en ello. La razón por la que muchas familias lo hacen no es el miedo, sino dos ventajas concretas: dejar cerrada una cobertura de por vida desde el principio, sin carencias ni cuestionarios que sí aparecen al contratar de mayor, y hacerlo por un coste mínimo. Si la póliza es revalorizable, además, el capital irá creciendo con los años. Analizamos con calma cuándo compensa un seguro de decesos en ¿merece la pena un seguro de decesos?. Y si quieres ver el precio para tu familia, puedes calcularlo en dos minutos, sin compromiso.

Una mujer abraza a su familia al aire libre, una imagen para la guía sobre seguro de decesos para bebés y niños

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Una madre resguarda a sus tres hijos, una imagen para la guía sobre seguro de decesos para bebés y niños

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Preguntas frecuentes

¿Se puede contratar un seguro de decesos para un bebé recién nacido?

Sí, desde el primer día de vida. De hecho, si se incluye al recién nacido en la póliza dentro del plazo que fija la compañía (habitualmente entre 15 y 30 días desde el nacimiento), no se le aplica ningún periodo de carencia ni se le exige cuestionario de salud. Queda cubierto desde el primer momento.

¿Es verdad que un recién nacido no cuenta legalmente hasta pasadas 24 horas?

No, esa regla está derogada. El artículo 30 del Código Civil dice hoy que «La personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno». La redacción anterior, que exigía vivir veinticuatro horas desprendido del seno materno para reputarse nacido a efectos civiles, la cambió la Ley 20/2011 del Registro Civil. Por eso un bebé puede figurar como asegurado desde su primer día. De paso, la inscripción no depende de que los padres corran: el artículo 46 de esa ley encarga a hospitales y clínicas comunicar el nacimiento «en el plazo de setenta y dos horas» al Registro Civil.

¿Tiene periodo de carencia el seguro de decesos de un niño?

Para el recién nacido incluido dentro del plazo no hay carencia: está cubierto desde el primer instante. Y conviene desmontar el miedo de al lado, porque suele exagerarse: en el producto de Preventiva la carencia general de un adulto es de 20 días, no de meses, y el fallecimiento por accidente está cubierto desde el primer día.

Si nos pasa algo a los padres, ¿el seguro ayuda con los niños?

Esa es la garantía de asistencia a la vida diaria, que actúa cuando fallece un asegurado y ayuda a los que quedan: incluye el cuidado de hijos menores de 16 años, o con discapacidad sin límite de edad, además del cuidado de ascendientes de primer grado y de los animales domésticos. Es una de las tres garantías opcionales: se contrata sobre la Asistencia Familiar y viene incluida de serie en la Asistencia Familiar Integral. Si lo que preocupa es qué sería de los hijos, esta importa más que la póliza del propio niño.

¿Hay alguna exclusión que afecte a los bebés?

Sí, y conviene conocerla antes: la cobertura opcional de traslado de españoles residentes en el extranjero excluye a los menores de un mes de edad. Solo afecta a esa garantía concreta, la que traslada al asegurado desde cualquier lugar del mundo hasta el cementerio de su domicilio en España, así que es relevante sobre todo si la familia reside fuera.

¿Cuánto cuesta asegurar a un niño?

La prima de un niño es de las más bajas de toda la póliza. En la modalidad de prima natural, el precio va ligado a la edad, y en los primeros años es mínimo. Lo habitual es incorporarlo a la póliza familiar por un importe muy reducido.

¿Se asegura al hijo con póliza propia o en la de los padres?

Lo más frecuente es incluirlo como un asegurado más en la póliza familiar, que agrupa a todos los miembros del hogar bajo un mismo contrato. También puede tener una póliza individual, pero la vía familiar suele resultar más cómoda y económica.

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