Cuánto cuesta repatriar un fallecido: rangos orientativos
La repatriación es, junto con la sepultura, uno de los conceptos más caros de un funeral, y también el más variable. Como referencia orientativa:
- Traslado dentro de España: desde unos cientos de euros, según la distancia entre provincias.
- Repatriación dentro de Europa: orientativamente entre 3.000 y 10.000 euros.
- Repatriación intercontinental: a destinos muy lejanos puede superar ampliamente esas cifras.
A esto hay que sumar el coste del propio servicio funerario. Son rangos muy amplios: el precio real solo se sabe con un presupuesto para el caso concreto.
De qué depende el precio: el destino manda
La diferencia entre unos cientos y decenas de miles de euros la marca, sobre todo, el destino y la distancia. Pero también pesan:
- El transporte aéreo: el flete del féretro, que varía según el país y la aerolínea.
- El féretro homologado: el traslado internacional exige un féretro especial (con caja metálica interior), más caro que uno convencional.
- Los trámites consulares y sanitarios: certificados, autorizaciones y requisitos que cambian de un país a otro.
- Las gestiones en origen y destino: funeraria en España y funeraria o receptor en el país de destino.
Conviene saber que buena parte de esa factura no es opcional, y no depende de lo que quiera contratar la familia: viene impuesta por el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria (Decreto 2263/1974). Para entrar un fallecido en España, su artículo 35 exige que los cadáveres «sean embalsamados o sometidos a procedimientos de conservación transitoria que garanticen ésta hasta su inhumación», con féretros de características tasadas. El embalsamamiento y el féretro homologado no son extras de gama alta: son requisito para que el traslado se autorice.
Lo mismo con el papeleo, que explica los plazos tanto como el precio. El artículo 34 reserva a los cónsules españoles la instrucción del expediente, y el 35 añade una comprobación presencial: «El cierre del féretro será presenciado por un funcionario de la Cancillería Consular, quien levantará acta», y después «Sobre el féretro se cruzará una cinta, que será lacrada con el sello del Consulado». En sentido contrario, para sacar un fallecido de España, el artículo 38 encadena dos autorizaciones: primero la del país de destino y solo después la española, a cuya solicitud «se acompañará la copia de la solicitud a que se refiere el apartado anterior».
Por eso una repatriación no se parece a un envío urgente ni se puede acelerar pagando más: hay una preparación sanitaria obligatoria, un féretro específico, un acta consular y un precinto que debe llegar intacto. Lo que sí cambia mucho es quién carga con ello, y eso lo vemos en la cobertura de repatriación.
El traslado dentro de España es mucho más barato
No hay que confundir la repatriación internacional con el traslado nacional de fallecidos (mover al fallecido entre provincias dentro de España). Este último es mucho más económico y la mayoría de pólizas de decesos lo cubren sin límite dentro del territorio nacional. La repatriación a otro país es la que alcanza cifras elevadas y conviene tener cubierta expresamente.
Quién paga la repatriación de un fallecido
Si no hay una póliza que lo cubra, los gastos de repatriación los adelanta la familia, y hay que adelantarlos entonces, no después: el traslado no se pone en marcha hasta que alguien lo contrata. Ni el consulado ni la embajada del país de origen asumen el coste, aunque sí ayudan con la documentación y con los trámites que exige cada país. Tampoco existe una ayuda pública que lo cubra, y el auxilio por defunción de la Seguridad Social es de 46,50 euros, una cantidad simbólica frente a lo que cuesta un traslado internacional.
Con la cobertura contratada, quien paga y quien organiza es la aseguradora. Esa es toda la diferencia entre resolverlo con una llamada o buscar varios miles de euros en dos días.
Cómo evitar que ese gasto recaiga sobre tu familia
Por su elevado importe, la repatriación es una de las coberturas que más sentido tiene revisar, sobre todo si resides lejos de tu lugar de origen. La cobertura de repatriación del seguro de decesos hace que, llegado el momento, sea la aseguradora quien organice y asuma el traslado, y no la familia quien tenga que adelantar miles de euros en pleno duelo. Es especialmente relevante para extranjeros que viven en España y para españoles que residen fuera. Conviene comprobar si tu póliza la incluye, hasta qué país y con qué límite; te ayudamos a revisarlo o puedes calcular tu precio en dos minutos, sin compromiso.